Por mucho tiempo hemos aceptado que para prevenir el contagio de enfermedades respiratorias comunes como la gripa, el uso de mascarillas quirúrgicas —o mejor conocidas como cubrebocas— evitan la salida de partículas al momento que hablamos, estornudamos, tosemos o incluso cuando respiramos.

Con los diversos estudios que se han hecho a la llegada del COVID-19, se asegura que este virus también se transmite en micropartículas llamadas “gotículas” que expulsamos al exhalar, hablar, toser y estornudar. 

Para destacar lo importante que es protegernos con mascarillas, las normas de salud y seguridad establecidas por la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA, por sus siglas en inglés), la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés), y otras organizaciones del sector salud, destacan que hay distintos tipos de equipos para protección de las vías respiratorias, pero son dos los principales: mascarillas quirúrgicas y mascarillas de protección respiratoria.

  • Mascarillas quirúrgicas

Si bien, el uso de mascarillas quirúrgicas es altamente recomendado para disminuir los niveles de propagación del virus —en caso de tener que salir de casa—, es importante mencionar que debido a las características propias de los materiales con los que se fabrican, el nivel de filtración de partículas es muy bajo, por lo que es un hecho que las gotas de saliva quedan en el cubrebocas pero, las microgotas que viajan por el aire no pueden ser filtradas y entran a nuestro organismo.

  • Mascarillas de protección respiratoria

    Estas mascarillas se dividen, de acuerdo con el reglamento de la Unión Europea, en tres tipos: FFP1, FFP2, FFP3 —por sus siglas en inglés Filtering Face Piece. Cada una tiene un nivel de eficacia de filtración diferente, pero las recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para las personas con coronavirus o que tienen contacto con los pacientes, son las FFP2 y FFP3, las cuales equivalen a estándares KN95 en China y N95 en Estados Unidos. Esto quiere decir que se filtran al menos el 95% de partículas externas.

 

Al adquirir una mascarilla de protección respiratoria es importante tomar en cuenta los siguientes puntos:

  • Las que NO tienen válvula son ideales para no propagar ni permitir que el virus entre al organismo.
  • Las que cuentan con una válvula son recomendadas para filtrar el aire que se respira y evitan el sofocamiento.
  • Entre diversas certificaciones, al menos debe incluir la aprobación del Instituto Nacional de Seguridad y Salud (NIOSH, por sus siglas en inglés) el cual es un agente federal en Estados Unidos responsable de establecer recomendaciones para la prevención de enfermedades.

 

La mejor forma de evitar el contagio es la permanencia en casa, pero se sabe que ante necesidades externas que conllevan el salir, es importante tomar las medidas de seguridad más oportunas.

Además, te invitamos a consultar nuestro catálogo, pedir una cotización de nuestros productos y combatir juntos esta difícil situación.